Lo teníamos tan cerca que casi podíamos tocarlo. ¡Que bueno seria poder tenerlo aunque fuera solo durante un segundo!
Esperamos impacientes para poder sorprenderlo en la oscuridad de la noche, pero nunca dormía. ¡Y que rápido se movía!
Un hombre consiguió rozarlo con la punta de uno de sus dedos. Después, radiante de felicidad, corrió a la playa y se dejó hundir en el mar. Aún debajo del agua sonreía mientras se quedaba poco a poco sin oxígeno.
Me miro directamente a los ojos y yo le suplique que me dejara ir con él. En un idioma que no pude entender me contesto que no necesitaba a nadie para ser feliz, que todo lo que quería lo tenia en la libertad de poder elegir, sin que las consecuencias de sus decisiones o de sus actos pudieran hacer daño a nadie mas que a él.
Después desapareció y nunca mas lo volvimos a ver.
miércoles, 14 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
El Rey de los Perdedores
Lo mas valioso que tenemos
son los minutos que nos quedan.
Sabemos absolutamente todo
lo que se tiene que saber
sobre la vida y la muerte,
y aun así
no podemos hacer nada
para escapar de las sombras.
Lo peor es que en realidad
no nos importa demasiado
lo que pueda pasar,
aun sabiendo
que si no nos encontramos rápido,
estaremos perdidos para siempre.
Y no importará
quien fue el primero en disparar,
o que fue lo que hicimos mal,
porque no habrá nadie
que recuerde tu nombre.
Recordaras con nostalgia
los buenos momentos
mientras observas las fotografías
que salvaste del incendio.
Su voz te perseguirá
hasta el fin del mundo.
Te despertaras solo
en una mañana fría como el acero,
preguntándote que secretos se escondían
bajo esos pantalones de cuero.
Suficiente es demasiado,
pero no es tanto
como lo que desearías tener entre tus manos.
Siempre se puede hacer más,
¿Pero merece la pena
dedicarse a buscar la verdad
aun sabiendo que quizá
no lo puedas soportar?
Su cuerpo te atrae como el mar,
bello y peligroso.
Tranquilo a veces,
terrible casi siempre.
Quieres tocarlo pero no tenerlo.
Abrazarlo
pero no quemarte con su fuego.
Te dejaras llevar,
y con la pasión de una tormenta de verano
te rodeara con sus brazos,
mientras te susurra al oído
que no te abandonara jamás.
Cuando el veneno corra por tu cuerpo,
no te cansaras de repetir
que siempre es la mano y no el puñal.
Te autoproclamaras el Rey de los Perdedores.
Navegaras por los ríos de tus lagrimas.
Cerraras cada puerta que dejes atrás
y destruirás todas las llaves
para no volver a cometer los errores
que te condenaron al fracaso.
Dormirás cada noche
con la esperanza
de despertarte dentro de un sueño.
Nunca es demasiado tarde,
pero poco importa ya todo eso.
Disfrutarás con cada cigarrillo encendido.
Encontraras todo lo que quieras saber,
en el humo que sale de tu boca.
Ahora lo único que tienes
son los minutos que te quedan.
son los minutos que nos quedan.
Sabemos absolutamente todo
lo que se tiene que saber
sobre la vida y la muerte,
y aun así
no podemos hacer nada
para escapar de las sombras.
Lo peor es que en realidad
no nos importa demasiado
lo que pueda pasar,
aun sabiendo
que si no nos encontramos rápido,
estaremos perdidos para siempre.
Y no importará
quien fue el primero en disparar,
o que fue lo que hicimos mal,
porque no habrá nadie
que recuerde tu nombre.
Recordaras con nostalgia
los buenos momentos
mientras observas las fotografías
que salvaste del incendio.
Su voz te perseguirá
hasta el fin del mundo.
Te despertaras solo
en una mañana fría como el acero,
preguntándote que secretos se escondían
bajo esos pantalones de cuero.
Suficiente es demasiado,
pero no es tanto
como lo que desearías tener entre tus manos.
Siempre se puede hacer más,
¿Pero merece la pena
dedicarse a buscar la verdad
aun sabiendo que quizá
no lo puedas soportar?
Su cuerpo te atrae como el mar,
bello y peligroso.
Tranquilo a veces,
terrible casi siempre.
Quieres tocarlo pero no tenerlo.
Abrazarlo
pero no quemarte con su fuego.
Te dejaras llevar,
y con la pasión de una tormenta de verano
te rodeara con sus brazos,
mientras te susurra al oído
que no te abandonara jamás.
Cuando el veneno corra por tu cuerpo,
no te cansaras de repetir
que siempre es la mano y no el puñal.
Te autoproclamaras el Rey de los Perdedores.
Navegaras por los ríos de tus lagrimas.
Cerraras cada puerta que dejes atrás
y destruirás todas las llaves
para no volver a cometer los errores
que te condenaron al fracaso.
Dormirás cada noche
con la esperanza
de despertarte dentro de un sueño.
Nunca es demasiado tarde,
pero poco importa ya todo eso.
Disfrutarás con cada cigarrillo encendido.
Encontraras todo lo que quieras saber,
en el humo que sale de tu boca.
Ahora lo único que tienes
son los minutos que te quedan.
En perspectiva.
Nunca me hablaron
de la cárcel
ni de los juicios justos
por pecadores.
De la soledad de las salas de espera.
Vivir detrás de puertas
que nunca están abiertas.
De lo bonita que esta la ciudad
una noche de invierno
esperando desesperadamente que la abraces
con sus tres luces encendidas.
Si, son solo tres,
las he contado cien veces
desde esta ventana.
El respeto perdido
hacia lo diferente.
El silencio fingido,
los cristales rotos,
el miedo a la gente.
Dejarse la piel en un camino
sin principio ni final.
El dinero malgastado
en planes de pensiones
y en hipotecas a largo plazo.
El poder del poder ejecutivo,
las decisiones democráticas
y el sistema financiero.
Las canciones abandonadas
por los cuatro tiempos.
Construcciones de hormigón armado
de cien metros ancho
por doscientos de alto.
La energía nuclear.
El alcohol etílico
descongelando cerebros
a cuarenta grados bajo cero.
La valentía desesperada
de los que no tienen nada que perder.
La sangre ofrecida a dios
en batallas cuerpo a cuerpo,
cuchillo contra cuchillo.
Besarse a escondidas.
Hacer el amor toda la noche
como si fuera
el ultimo día en la tierra.
La violencia
de los placeres violentos.
La pasión
de los cristales rotos.
Acelerar el corazón.
Cambiar la dirección de las palabras
para construir mentiras
sobre mentiras.
Los bares cerrados antes de las cuatro,
el humo del tabaco
y las copas vacías.
Los héroes que entregaron su vida
por una causa perdida.
El calor de dos cuerpos rozándose
después de hacerse daño.
Las guerras ganadas,
las vidas perdidas.
Ver el paso los años
por tu cuerpo.
Dividir el tiempo
en meses semanas y días,
en horas minutos y segundos
mientras te vas haciendo viejo.
Sentir el frío
dentro de tus huesos
para saber que estas vivo.
El placer de lo innecesario
las maravillas del pasado
y la moderna tecnología.
Los domingos por la mañana
las promesas de futuro
y la infinita estupidez humana.
de la cárcel
ni de los juicios justos
por pecadores.
De la soledad de las salas de espera.
Vivir detrás de puertas
que nunca están abiertas.
De lo bonita que esta la ciudad
una noche de invierno
esperando desesperadamente que la abraces
con sus tres luces encendidas.
Si, son solo tres,
las he contado cien veces
desde esta ventana.
El respeto perdido
hacia lo diferente.
El silencio fingido,
los cristales rotos,
el miedo a la gente.
Dejarse la piel en un camino
sin principio ni final.
El dinero malgastado
en planes de pensiones
y en hipotecas a largo plazo.
El poder del poder ejecutivo,
las decisiones democráticas
y el sistema financiero.
Las canciones abandonadas
por los cuatro tiempos.
Construcciones de hormigón armado
de cien metros ancho
por doscientos de alto.
La energía nuclear.
El alcohol etílico
descongelando cerebros
a cuarenta grados bajo cero.
La valentía desesperada
de los que no tienen nada que perder.
La sangre ofrecida a dios
en batallas cuerpo a cuerpo,
cuchillo contra cuchillo.
Besarse a escondidas.
Hacer el amor toda la noche
como si fuera
el ultimo día en la tierra.
La violencia
de los placeres violentos.
La pasión
de los cristales rotos.
Acelerar el corazón.
Cambiar la dirección de las palabras
para construir mentiras
sobre mentiras.
Los bares cerrados antes de las cuatro,
el humo del tabaco
y las copas vacías.
Los héroes que entregaron su vida
por una causa perdida.
El calor de dos cuerpos rozándose
después de hacerse daño.
Las guerras ganadas,
las vidas perdidas.
Ver el paso los años
por tu cuerpo.
Dividir el tiempo
en meses semanas y días,
en horas minutos y segundos
mientras te vas haciendo viejo.
Sentir el frío
dentro de tus huesos
para saber que estas vivo.
El placer de lo innecesario
las maravillas del pasado
y la moderna tecnología.
Los domingos por la mañana
las promesas de futuro
y la infinita estupidez humana.
lunes, 5 de abril de 2010
El espíritu adolescente
Alguien estará llorando
en la soledad
de sus cuatro paredes.
El silencio será su premio,
tan grande como el vacío
de sus propios errores.
Inalcanzable infinito
completamente lleno de locura
entre curvas
paralelas a un mundo
de líneas rectas
y luces apagadas.
El ritmo frenético
de llegar siempre
cinco minutos tarde.
Las medidas perfectas
del espíritu adolescente.
Los reyes y reinas
con caras inocentes
que tienen que estar en casa
antes de las doce.
Simples marionetas
luchando por sobrevivir
en un baile de suicidas.
Temerarios piratas
cruzando mares
con pastillas para dormir
y maletas llenas
de divina providencia.
Siempre quedara
una segunda oportunidad,
la ley del mínimo esfuerzo
y un ultimo día.
Bajo la luz de las estrellas
siempre habrá
corazones con ganas de experimentar
buscando emociones fuertes.
en la soledad
de sus cuatro paredes.
El silencio será su premio,
tan grande como el vacío
de sus propios errores.
Inalcanzable infinito
completamente lleno de locura
entre curvas
paralelas a un mundo
de líneas rectas
y luces apagadas.
El ritmo frenético
de llegar siempre
cinco minutos tarde.
Las medidas perfectas
del espíritu adolescente.
Los reyes y reinas
con caras inocentes
que tienen que estar en casa
antes de las doce.
Simples marionetas
luchando por sobrevivir
en un baile de suicidas.
Temerarios piratas
cruzando mares
con pastillas para dormir
y maletas llenas
de divina providencia.
Siempre quedara
una segunda oportunidad,
la ley del mínimo esfuerzo
y un ultimo día.
Bajo la luz de las estrellas
siempre habrá
corazones con ganas de experimentar
buscando emociones fuertes.
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