Hablan de falsos y egoistas,
acostumbrados
a mirar desde arriba,
a juzgar a los suicidas.
Se sienten dioses
viviendo en perspectiva.
Se esconden en las ciudades,
cambian su vida
llorando en cada esquina.
Siempre guapos y elegantes,
siguen la moda
que marca la cocaina.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
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